
Qué más da si ya no funciona
y nuevamente escuchas la misma excusa.
El dolor no va a perder su facultad de doler
es un sustantivo tan poderoso que traspasa la palabra
el signo, el significado
el morfema y te toca la vena.
Es un dedo - así lo he visto en varias ocasiones -
que siente debilidad por los tejidos abiertos.
Cuando el dolor siente grima
porque alguien cerca de él ha chirriado los dientes,
o ha escuchado un suspiro de mocos y lo cubre el asco,
entonces busca enterrar su uña en la herida abierta
hasta adentrarse completamente y comienza bailar frenéticamente.
Se gratifica sintiendo cómo se retuercen los lagrimales,
las vísceras - para quienes sufren gastritis -
y sólo sienten alivio cuando las lágrimas salen del herido.
Así el dolor toma forma de sustantivo nuevamente,
de signo
de significado
de morfema,
entra al diccionario y el inocente que lo lee sólo dice:
"¡Ah! tonta palabra atrapada en el papel, en la boca"
Pero no sabe lo que dice, pues no la ha conocido.
Este irrespeto no le duele al dolor,
le dolerá a ese que no la respeta...
El dolor esperará hasta que a ese inocente se le abra una herida
y reirá en venganza enterrando su dedo.
Por eso digo, qué más da si oyes la misma excusa
sufres penas de amor
se aleja un ser querido
te golpeas
no frenes las lágrimas, complace al dolor para que se vaya feliz y te abandone.
No hay nada que puedas hacer contra ese dedo maléfico,
¿Mi consejo?: ¡Relájate y coopera!, eventualmente se irá;
eso sí, cura bien esas heridas luego de su partida.























